Versos en la lluvia


Arranco el día fiel desde el primero,
como quien cumple un rito necesario;
mas cargo en mí, nocturno y solitario,
el vicio de habitar lo venidero.

La noche deja en mí su leve acero,
su pulso irregular y extraordinario;
y el alba, aunque reclame su horario,
me encuentra aún perdido en su sendero.

La lluvia cae en gotas pensativas,
sin saber que se vuelve melodía
al roce de un saxofón distante.

Y busco entre palabras fugitivas
un verso que se niega todavía;
mientras soy con la música un instante.

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